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Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Un legado de Amor para la humanidad…

 

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El apego al mundo puede ser eliminado únicamente por el apego al Señor.  Si desearan adherir a Sathya (verdad) y Dharma (rectitud), deberán ver en cada acto el reflejo de la Gloria del Atma.  Entonces, el apego al Señor transmutará el apego al mundo en una ofrenda pura.

El verdadero Dharma (conducta correcta) radica en estar inmerso en la bienaventuranza del Atma, la Visión Interior, la firme fe en la identidad con el Absoluto de la real naturaleza de uno y el darse cuenta que todo es Brahman (Divinidad).  Estos cuatro puntos constituyen el auténtico Dharma.  El objetivo del Dharma es hacer que el individuo deseche el apego a la naturaleza exterior y a la ilusión que causa.  Hace que el individuo se de cuenta de su realidad o, más bien, que ‘des-realice’ lo que hasta ahora había considerado como real, como para que pueda revelarse en su genuina identidad.

La mente debiera ser apartada de los deseos mundanos, mediante la constante contemplación en Dios. Ese es el modo de trascender las dualidades de pesar y placer. El hombre ha de despertar del sopor de la ignorancia y realizar su esencia divina. Los hombres de hoy están llenos de temor, porque carecen de confianza en sí mismos. Un pájaro puede desafiar a la tormenta, porque tiene confianza en sus alas. Mas el hombre sucumbe ante los más leves reveses de la fortuna, porque no confía en el poder del Espíritu. Las gentes debieran fiarse primordialmente del poder de lo Divino. Con confianza en el Sí Mismo, debieran dedicarse a las buenas obras. Este es el propósito de la vida.

Si anhelan que reine la paz en el mundo, deben desarrollarla primero en sí mismos. ¿En dónde está la paz? Ella emana desde el corazón. El corazón es la fuente de la paz, la verdad, la rectitud y el amor. Están ignorando al corazón y andan en busca de la paz en el mundo externo. Únicamente cuando llenen su corazón con amor habrá paz en el mundo. Cualquiera sea el trabajo que desempeñen, háganlo con amor. La agitación en el mundo de hoy se debe a que el hombre carece de amor puro. La paz reinará suprema en este mundo, sólo cuando el hombre desarrolle este amor puro.

El realizar al Absoluto no depende únicamente del dominio del Brahmavidya (conocimiento espiritual). Está más allá del alcance del simple estudio, erudición o indagación intelectual. Podrá ser realizado únicamente por medio de Upasana (práctica o adoración espirituales), Si un erudito dotado de todo el peso del saber se enfrascara también en Upasana, su vida en verdad sería santificada.

El Sadhana (práctica espiritual) ha de llevarse a cabo con completa fe y sin darle cabida a la duda. Cultiven el amor a Dios. No hay nada más grande que eso. A medida que su amor se vaya fortaleciendo, el Espíritu dentro de ustedes brillará más radiante. El crecimiento espiritual exige moderación en los deseos. Además, también habrán de deshacerse de apegos y de aversiones. Los tres grandes enemigos del hombre son Kama (deseo), Krodha (ira) y Lobha (codicia). El deseo destruye la devoción, la ira aniquila la sabiduría y la codicia envenena cada acción. Estos tres vicios son nocivos para el Sath-Karma (buenas acciones), el Upasana (devoción) y el Jnana (sabiduría espiritual). La única manera de liberarse de ellos es el incinerarlos en el Prema-Agni (el fuego del Amor Divino).

Si ganaran la riqueza del amor puro, se convertirían en la persona más rica en el mundo. Aquel que se sienta contento será el hombre más rico del mundo y aquel que albergue muchos deseos será el hombre más pobre del mundo. Hoy en día, el hombre está lleno de deseos de la cabeza a los pies. Por mientras uno tenga deseos, no podrá nunca sentirse feliz ni tener paz. Renuncien a los deseos y comprueben por sí mismos cuanto amor y bienaventuranza consiguen. La bienaventuranza que experimenten será muy superior a toda la felicidad que hayan experimentado antes. Toda esa bienaventuranza está dentro de ustedes. Aunque imaginan que está afuera. Lo que está afuera no es sino el reflejo, la reacción y la resonancia de aquello que está dentro de ustedes.

Hasta la casa más confortable, equipada con todos los lujos que el hombre ansía, no puede dotarnos de Shanti (paz y contento). Eso se puede conseguir únicamente entregándose a Dios, quien es el centro mismo del ser de uno. Dios es el manantial del contento. Alcanzándole a Él, el espíritu puede sumergirse en la alegría. Sólo Dios nos alimenta a todos con Ananda (bienaventuranza). Si Dios no brillara en el firmamento del corazón, ¿cómo podría uno vivir siquiera?

Mathru Devo Bhava, Pithru Devo Bhava (venera a tu madre y a tu padre como a Dios). Deben entender que los padres son Dios en verdad. Si hacen felices a sus padres, todo el mundo será feliz. Carece de sentido el adorar a Dios sin venerar a los propios padres. Ante todo, muestren adoración por su madre puesto que es ella la que les ha dado a luz. Se debe a la nobleza de la madre el que los niños logren ser afortunados. Los padres les han dado su sangre, su riqueza y les han criado con mucho amor y cuidado, sin escatimar esfuerzos. De modo que deben amar a sus padres y estarles agradecidos. Esto es verdadero Bhakti (devoción). No hay un Bhakti superior a este.

El Bhagavad Gita declara “Sarvatah Paani Paadam Tat Sarvathokshi Shiromukham, Sarvatah Shruthimalloke Sarvamavruthya Thishthati” – Dios es omnipresente, con Sus manos, pies, ojos, cabezas, bocas y oídos infiltrados por doquier, Él satura al universo entero.   Nada escapa a Su atención.  Por lo tanto, habríamos de mantener siempre nuestras mentes llenas de buenos pensamientos puesto que Dios está constantemente pronunciando Su bendición del cúmplase, diciendo “Tathaasthu” – ¡Así sea!   Cuando están sufriendo angustias culpan a Dios, mas no se dan cuenta que su aflicción es consecuencia de sus propios pensamientos.  Es por ello que debieran mantener siempre buenos pensamientos y buscar la buena compañía.

El Sadhaka (aspirante espiritual) que desee lograr Shanti (paz) habrá de practicar constantemente una vida virtuosa, superando todos los obstáculos iniciales.  El Shanti es como una roca de una montaña.  Puede hacerle frente a las contínuas riadas de tentación del mal.  Este Prashanti (paz suprema) no necesita ser buscado en ningún lugar externo.  Emana desde el propio Antahkarana (sí mismo interno).

No existe diferencia entre Bhakti (devoción) y Jnana (sabiduría).  Del mismo modo en que Saguna (adoración de Dios con atributos) se convierte en Nirguna (adoración de Dios sin atributos), Bhakti se convierte en Jnana.  Es por ello que cada acto individual habrá de estar lleno con el espíritu de Seva (servicio), Prema (amor) y Jnana (sabiduría).  Lo que sea que se haga desde el alba al anochecer debe ser puro, inmaculado y apropiado para ser consagrado como adoración al Señor.

Varios combustibles como el petróleo, el carbón etc. son extraídos de las profundidades de la tierra.  ¿De donde surgieron en primer lugar?  Durante un largo período de tiempo se acumularon muy en lo profundo.  Ahora hacen su aparición afuera.  Del mismo modo, las malas tendencias como el deseo, la ira, el odio etc., están acumuladas en ustedes, ocultas dentro de ustedes.  En una u otra oportunidad, es posible que afloren.  Por lo tanto, velen por que ni siquiera lleguen a entrar en ustedes.  Debieran discriminar y asegurarse que sólo entren buenas cualidades.  Este es el verdadero valor humano.  El intento mismo por llegar a controlar o a refrenar su enojo es una señal de flaqueza.  De hecho, han de cultivar su naturaleza de manera tal que ni siquiera la sensación de enojo puede entrar en ustedes.

La visita a templos, la compañía de hombres piadosos, la recitación del Nombre Divino, la adoración de la Forma Divina – estas son fuentes externas de Luz.  Dhyana (meditación), Tapas (penitencia), Manana (contemplación) – estas son las fuentes de la iluminación interna.  Si carecieran de ambas, ¿cómo podrían experimentar los hombres la visión de la Gloria Divina?

De entre las variadas formas del Bhakthi (devoción), el Namasmarana (cantar el nombre de Dios) es la mejor.  Si cada aspirante considerara el nombre del Señor como el aliento mismo de su vida, y con una fe total en las buenas obras y los buenos pensamientos desarrollara el espíritu de servicio y un amor igual por todos, no podría hallar una mejor senda hacia el Mukthi (liberación).

El pensar que alguien es amigo de uno y que otro es enemigo, es un error.  Este tipo de falacia ha de ser desechado.  El Señor quien es la encarnación del amor es el único compañero, amigo, guía y protector verdadero y constante.  Sepan ésto y vivan con  esta certidumbre.  Esta es la manera de llevar una vida de Dharma (rectitud).  El estilo de vida dhármico constituye el camino hacia la Autorrealización.  Aquellos que caminan por él le son caros al Señor.  Él reside en todos los que son veraces y cuyos actos surjan del Dharma.

Janthunam Narajanma Durlabham – no existe mayor bendición que el nacimiento humano.  Para que uno pueda tildarse de humano, ante todo y en primer lugar uno habrá de mostrar humanidad en la acción.  Habiendo nacido y siendo criado en la sociedad y al haber ganado su riqueza en ella, uno debiera mostrarle gratitud trabajando por su bienestar.  El mundo está enfrentando problemas, porque el hombre no muestra su gratitud a la sociedad.  El bienestar de la sociedad también será el bienestar de uno.  Desechen el egoísmo y trabajen por el bien de la sociedad.  El mundo gozará de paz y de seguridad cuando cada uno le sirva a la sociedad y tenga devoción por Dios.

Puede que aseveren que viven rectamente, aunque su defecto básico radique en que sus actos no se llevan a cabo con el espíritu de dedicación.  Si lo fueran, les quedaría impresa la auténtica marca del Dharma (rectitud).  ¿Cómo podría una persona aspirar a mostrar la actitud de dedicarle todas sus actividades al Señor si, al mismo tiempo, no fuera pura en pensamiento, palabra y acción?

Se hace referencia al ser humano como “Nara”. “Ra” significa aquello que es perecedero.  “Na” significa ‘no’.  Por lo tanto, “Nara” se refiere a lo que es imperecedero en el hombre, el Atma (Espíritu).  Por consiguiente, el pesar le debiera ser ajeno.  No debiera derramar lágrima alguna.  Considérense a sí mismos como Divinos.  Vivan con esta convicción.  La Divinidad en cada ser debiera ser venerada.  Deben reconocer la unidad en la diversidad.  No le den cabida  a malos pensamientos.  El cuerpo es un templo de lo Divino y no debiera albergarse mal pensamiento alguno en él.

No moldeen su conducta con la mirada puesta en la opinión de otros.  Sigan, en cambio, con valor, con gusto y con firmeza los dulces y gratos impulsos de su propia  Sathwick-manas (mente pura), su propia conciencia despierta, su propio sí mismo interno.   Asóciense únicamente con aquellos que sean veraces.

El cuerpo y la mente se encuentran estrechamente interrelacionados y ambos derivan su sustento del alimento.  Por lo tanto, el alimento produce un considerable impacto sobre el carácter y el destino del individuo.  Según sea el alimento será la mente; según sea la mente será el pensar; según sea el pensar será el acto.  Todo lo que es percibido por los sentidos constituye ‘alimento’.  Para el Sadhaka (aspirante espiritual), la ingesta deberá siempre ser sátvica, vale decir pura y moderada.  Los sonidos, las vistas, las impresiones, las ideas, las lecciones, los contactos – todos deben promover la reverencia, la humildad, el equilibrio, la ecuanimidad y la simplicidad.  Será únicamente el ‘alimento’ sátvico el que mantendrá a la mente en un rumbo estable, plenamente concentrada en el Atma en el que uno ha de contemplar con el objeto de lograr la paz.

Los hombres nacen con un lastimero grito de impotencia; debieran partir del mundo con una sonrisa de alegría.  Ese es el propósito de los años intermedios de vida.  Mas esos años, ahora se despilfarran.  Dios, quien es el ancla que salva al hombre de las tempestades del sufrimiento y la desesperanza, es descuidado e ignorado.  El hombre es arrojado de un deseo al otro, de un pesar al otro, hasta que es enceguecido por la desesperación y queda exhausto por sus búsquedas frustradas.  La mayoría de las enfermedades se deben a esta desesperación y este agotamiento.

Un hogar en el que los miembros de la familia estén llevando sus vidas de acuerdo a ideales nobles, en donde canten juntos la gloria del nombre del Señor y empleen su tiempo llevando a cabo buenas acciones, en donde los valores de la verdad, la paz y el amor reinen supremos, en donde se estudien regularmente los textos sagrados, en donde los sentidos estén bajo control y en donde se muestre el mismo amor y respeto por toda la creación, impulsados por el conocimiento de la unidad básica que le subyace – un hogar así será en verdad el cielo en la tierra.

El Señor Krishna ha dicho en el Bhagavad Gita : “Mamaivamsho Jeevaloke Jeevabhuta Sanathanah” – todos los seres son una parte eterna de Mi Mismo.  Dios está presente en el corazón de cada uno y de todos.  Se debe a Bhrama (apariencia delusoria) que el hombre sea incapaz de darse cuenta de su naturaleza Divina.  Como primera cosa, el hombre debiera hacer esfuerzos por superar este engaño y realizar que Dios está siempre con él, en él, en torno a él, por sobre y por debajo de él.  No puede haber defecto ni imperfección alguna en un principio Divino así.  Cualquiera sean los defectos que creen ver no son sino el resultado de su imaginación.

El hombre que esté cogido en las roscas de su ego no puede reconocer a Dios.  Cuando el ego se funde en el Atma, llega el Mukti (liberación).  El Aham (ego) surge del Atma.  Desde el ego surge el pensar y el pensar es la fuente del Vaak (lenguaje).  Todos ellos han surgido desde el Atma.  Únicamente cuando el ego se aparta, se puede realizar la verdad del Atma.  Es el ego quien es causa de la esclavización del hombre.  El hombre viene del Brahman (Dios), crece en el Brahman y se funde en el Brahman.  El objetivo de todos los ejercicios espirituales es lograr que el hombre reconozca la unidad que le subyace a toda la creación y permitirle realizar la bienaventuranza en unión con lo Divino.

La autodisciplina representa el fundamento y base para un exitoso vivir.  Únicamente a través de ella puede el hombre alcanzar una paz eterna.  Y sin paz no puede haber felicidad.  El Shanti (paz) es de la naturaleza misma del Atma, pueden coexistir sólo con pureza de corazón.  Nunca se asociará con un corazón codicioso lleno de deseos.

Los seis enemigos internos : deseo, ira, codicia, apego, orgullo y envidia pueden ser desarraigados únicamente por las enseñanzas de hombres buenos, el amor de Dios, el conocimiento del Señor y la compañía de los piadosos.  El corazón de la persona que no se esfuerce por cultivar su mente con sacros pensamientos ciertamente ha de ser el paraíso del mal y la iniquidad.  Esto lo habrán de tener en cuenta todos los que aspiran a la salvación y los que esperan ser capaces de grandeza.

La salud es riqueza.  Sin un cuerpo saludable, el hombre no puede llevar a cabo ninguna de sus ideas, por nobles que sean.  Un cuerpo saludable lleva a una mente sana.  Sírvanse sus comidas a tiempo y disfruten de lo que coman.  También, mientras comen, mantengan pensamientos positivos – eso les asegurará una buena salud.  Como primera instancia, renuncien a todos los malos hábitos; automáticamente ganarán buena salud, lo que les otorgará un cuerpo fuerte.  Entonces podrán llevar una vida ideal y meritoria llena de felicidad y de dicha.

La gracia de Dios no es fácil de alcanzar.  El sentir del Ahamkara (egotismo) que le hace decir a uno “Yo soy el hacedor”, debiera ser arrancado de raíz del corazón.  Todos, ya sean cultos o analfabetos debieran sentir un irresistible impulso por conocer a Dios.  Dios siente el mismo afecto por todos Sus hijos, como el sol que ilumina a todo el mundo por igual.

Todas las experiencias de placer y de dolor tienen su origen en los pensamientos del hombre.  Un pensamiento es como la semilla de un árbol, de la cual, a su debido tiempo, surgen ramas, hojas, flores y frutos.  Todo lo que ven en un árbol ha venido de una pequeña semilla.  Así también, aunque el pensamiento del hombre es sutil, contiene potencialmente al universo entero.  El átomo es el microcosmos del universo.  Uno puede haber notado el inmenso tamaño de un baniano; no obstante, su semilla es muy pequeña.  Fundamentalmente, la semilla y el árbol son uno en esencia.

Entre los festivales, Shivarathri es de una importancia excepcional.  Durante la noche de Shivarathri las vibraciones divinas están cerca de cada corazón humano.  En momentos así, cuando la gente está enfrascada en sacras tareas, absorbe estas vibraciones.  La santa noche del Shivarathri está destinada a servir como sacra ocasión para volver la mente con decisión hacia Dios.  Como esta noche precede al día de luna nueva, afuera estará absolutamente oscuro en tanto que el corazón estará lleno de resplandor divino.  La luz representa protección y es por eso que este día se observa como Shivarathri.

El Jivi (individuo) debe darse cuenta la fugacidad del cuerpo y mostrarse ansioso por fundirse en Shiva (Dios).  Para esto, uno no necesita esperar ningún momento propicio.  Este momento mismo es el momento apropiado.  Inicien hoy el Sadhana (ejercicio espiritual) que habrían de empezar mañana.  Comiencen ahora mismo con el Sadhana que habrían de hacer hoy.  Uno no sabe qué es lo que puede estar esperándole al momento siguiente.  Por eso no debiera haber demora en emprender el Sadhana que debe llevarse a cabo.

El Señor ve los sentimientos íntimos y no la apariencia y el comportamiento externos.  No obstante, no debieran descuidar la conducta y las acciones externas; debieran manifestar incluso externamente, los nobles sentimientos internos.  Esto da una oportunidad para experimentar en mayor medida los sentimientos de quietud y de paz, porque el sabor del Shanti (paz) debe ser disfrutado a través de cada pensamiento, palabra, gesto y acto.  Sólo así el Shanti se vuelve Paripoorna (completo).

Cada Bhakta (devoto) espera experimentar la alegría de la bienaventuranza Suprema.  Mas esa bienaventuranza no es algo que se vaya a adquirir recién o alguna nueva experiencia que se logre mediante el Sadhana (ejercicio espiritual).  Está siempre con ustedes, en ustedes, sólo que no son capaces de saborearla ahora debido al ego que actúa como una pantalla, ocultándola de la vista.  Uno habrá de arrancar ese velo.  Entonces podrá conocer lo eternamente existente.  Lo que viene y va es la pantalla del ‘yo’ y el ‘mío’ que cubre esta bienaventuranza.

El Bhagavad Gita no propone que debieran cortar una hoja o una flor o una fruta de alguna planta o árbol e ir a colocarla ante Dios.  Ni les pide que traigan agua de un pozo o un río o un grifo junto al camino.  La Hoja que han de ofrendar es su propio cuerpo, el cual al igual que la hoja, brota verde, se descolora y finalmente se desprende de la rama.  La Flor es el corazón liberado de las pestes de la lujuria, la ira, la codicia, el apego, el orgullo, el odio etc.  La Fruta es la mente, la consecuencia de sus anhelos, lo que ha de serle dedicado a Dios.  El Agua es el torrente de lágrimas que derraman los ojos cuando uno está sumido en la bienaventuranza extática de la contemplación de la gloria de Dios.  Presentar estas cuatro ofrendas representa el real acto de Sharanaagathi (rendición o entrega total).

El Bhakti (devoción) no consiste en vestir túnicas ocre, observar rituales etc.   Un corazón puro, la ininterrumpida contemplación de Dios, el sentir que todo es la creación del Señor y, por ende, Una, el desapego de los objetos sensoriales, el abarcar a todos con igual amor, el practicar la verdad en el lenguaje – estas son las características del Bhakti.

¿Cuál es la razón para la desdicha de las gentes en todo el mundo?  Se han olvidado de la Base Divina de la creación.  Han ignorado al Principio Absoluto Único que le subyace a toda la creación.  Todas las vidas vividas sin fe ni devoción hacia el Señor Supremo Único son inútiles.  Las vidas pasadas sin saborear el néctar del Principio Divino son oportunidades desperdiciadas.  El Señor le ha dado al hombre los instrumentos para desarrollar el intelecto y la discriminación.  Si los utiliza bien y se empeña en realizar la divinidad en sí mismo, el Señor le dará por añadidura talentos frescos y las fuentes de poder, porque Él siempre está pleno de gracia para con los aspirantes.

La salud es el prerequisito esencial para el éxito en todos los aspectos de la vida, y para realizar los cuatro ideales que guían la vida humana – el vivir moral, la prosperidad, el satisfacer deseos beneficiosos y la liberación del sufrimiento.  El hombre busca vivir feliz y pacíficamente, mas la felicidad y la paz no se logran con actividades mundanas.  El cuerpo que anhela ser saludable y seguro está expuesto a la enfermedad, la decadencia y la muerte.  No obstante, el Morador Interno, el Sí Mismo, dentro del cuerpo no nace ni muere.  El cuerpo es el templo de Dios.  Por ende, es deber del hombre el mantener este templo en buenas condiciones.

Sólo los árboles que se cultivaen en una tierra fértil pueden producir buenos frutos.  Los que crezcan en terrenos salinos no producirán sino frutos de baja calidad.  Así también, únicamente en los corazones que son puros e inmaculados pueden desarrollarse y brillar sentimientos y virtudes sacras como la verdad, la compasión, la paciencia, el altruismo.  Como el campesino que se empeña por cultivar su campo, un Bhakta (devoto) debe hacer esfuerzos por cultivar el Nombre del Señor en su corazón con el objeto de recoger la cosecha – el Señor Mismo.

Dharma y Jnana (conducta correcta y sabiduría espiritual) son los dos ojos otorgados al hombre para descubrir su Divinidad.  El Dharma indica la senda correcta que cada individuo, grupo o sociedad debiera seguir.  El Dharma destruye a quien lo viola y protege a quien lo proteja.  Las escrituras han declarado “En donde haya Dharma, ahí está la Victoria”.  No hay un Dharma más grande que la Verdad.  El edificio del Dharma se levanta sobre el cimiento de la Verdad.  Nyaya (justicia) es un atributo esencial del Dharma.  Un individuo, sociedad o nación brillará con gloria únicamente si adhiere a la justicia.  Así como uno adquiere riqueza gracias a la práctica de su profesión, uno habrá de adquirir mérito y Gracia Divina adhiriendo a Neethi (moralidad) y al Dharma.

Es probable que cada persona pueda cometer errores sin darse cuenta.  Por muy vivo que sea el fuego es seguro que emane humo negro de él.  Así también, sean cuales fueren las buenas obras que el hombre lleve a cabo, se mezclará en ellas una traza de maldad.  Debieran hacerse esfuerzos para minimizar el mal de modo que el bien sea progresivamente más.

Generalmente consideramos a Pratyaksha Pramaana ( prueba de percepción directa) como el tipo más importante de evidencia.  Somos capaces de ver nuestro cuerpo.  De modo que sabemos que existe.  Anumaana o inferencia es otra forma de prueba.  Vemos el humo en la cima de una colina e inferimos, debido al humo, que debe haber un incendio en ella.  Aunque no vemos sino el humo, inferimos que hay fuego.  El inferir la presencia de lo ‘no visible’ en base a la presencia de lo que es ‘visto’ es Anumaana Pramaana (prueba deducida).  No obstante, estos métodos para determinar hechos son aplicables únicamente al universo externo.  Para determinar al Principio Divino, debemos depender sólo de Shabdha Pramaana (prueba de las palabras) de los Vedas.

Somos incapaces de comprender directamente al Atma (espíritu).  Creemos en la existencia del Atma en virtud de las declaraciones hechas por los grandes sabios que han tenido la experiencia y la han comunicado a través de sus enseñanzas.  Cuando lo Divino se describe como Uno sin atributos, eterno, puro, libre y auto-resplandeciente, esta descripción no hará visible para nosotros al Brahman (Dios).  Será únicamente cuando lleguemos a realizar el estado de Brahman que su existencia nos será confirmada.

Cada hombre debiera llevar su vida de manera tal como para que no le inflija dolor alguno a ningún ser viviente.  Deben considerar cuidadosamente las consecuencias de su lenguaje y acción.  Sea cual fuere la manera en que quieran que otros les amen y respeten, del mismo deberán ustedes amar y respetar primero a los demás.  Sólo entonces los otros les reciprocarán su amor y respeto.  En cambio, si sin amar ni respetar a los demás ustedes se quejaran de que los demás no les tratan bien, su conclusión será errada.

El criterio real respecto a la conducta moral es la armonía entre los pensamientos, las palabras y las acciones de uno.  La moralidad consiste en actuar en concordancia con las reglas de la conducta correcta prescritas por la sociedad para un individuo o un grupo, en un momento y lugar en particular.  De todos los valores humanos, tres son los más importantes.  El primerísimo es el amor a Dios.  En donde haya amor habrá sacrificio.  Surgirá  la pureza del corazón.  Debiera haber una fusión de amor, sacrificio y pureza.  Estos no son meras cualidades humanas, sino que constituyen los órganos vitales de un ser humano.  Son tan esenciales para él como lo son la cabeza, las manos y las piernas para el cuerpo.  Sin estos atributos, nadie será un ser humano completo.

Sathya o Verdad se realiza con el Sadhana (disciplina espiritual) de la lengua.  Dharma (el vivir virtuoso) se realiza con el Sadhana del individuo a través de la conducta correcta en relación a la sociedad.  El hombre puede alcanzar el Shanti (paz y ecuanimidad) por la disciplina de la mente.  Prema (Amor) está allende pensamiento, palabra y acción.  El considerarlo como una manera de hablar, una actitud mental o un rasgo físico, equivale a rebajarlo.  El Amor es Dios, Dios es Amor.  El Amor Divino no resulta fácilmente comprensible.  El Amor no tiene trazas de egoísmo; no es impulsado por motivos ulteriores.

Nunca se regocijen cuando son elogiados ni se desanimen cuando son criticados; sean leones espirituales que no son afectados por nada de esto.  Estén siempre contentos y sonrientes bajo cualquier circunstancia.  La depresión, la duda y la vanidad son perjudiciales para el aspirante espiritual.  No obstante, una vez bien establecida nuestra devoción, incluso aunque ellas aparezcan podrán ser fácilmente descartadas.

 

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